jueves 25 de agosto de 2011

Hay silencios de agua, silencios de viento, silencios sagrados sobre tu piel.
Tan sólo soplan arena- y tiempo
Apenas sensitivos
...apenas...
Después se llevan todo.
Se llevan nada.
Llueven sobre tu cara como las gotas de luna.
Y luego tan solo son silencios de fuego,
silencios de sueños.
Siempre, a veces, son todos silencios.

sábado 4 de junio de 2011

Por qué estudio letras y lo demás

Mucha gente me dijo que era una equivocación, que definitivamente desperdiciaría mi
potencial. ¿Letras? ¿Y qué vas a hacer? ¿De qué vas a vivir? Debo admitirlo: ni
siquiera yo conocía esas respuestas en su totalidad. Sí sabía, no obstante, que existía una razón para la creación literaria, más allá del deseo de vender miles de resmas de papel impreso, más allá de la intención de compartir un verso o una historia bonita con la gente de emociones refinadas. Nada de eso. Doce años de educación primaria, básica y secundaria requieren el ejercicio de la lectura. Todos los estudiantes están obligados a completar por lo menos un libro a lo largo de este lapso, aun si la lectura se restrinja a los resúmenes que proveen los recursos digitales. En ese caso, ¿realmente existe una utilidad para la literatura?
Tan sólo es ficción, ¿no? Fuera de esa historia, ninguna persona devendrá conocimiento práctico ni estrategias de éxito. Muchos profesores insisten en preguntar ¿cuál es el mensaje de esta obra? Le aseguro que podrá leer Orgullo y Prejuicio seis veces y ni así entenderá qué quieren las mujeres. Por más que lea El Príncipe, no se convertirá en un tirano sanguinario. La Divina Comedia no lo volverá un alma piadosa. Su imaginación habrá estructurado innumerables imágenes sensoriales que por nada del mundo ejercitará su capacidad para sumar, restar, multiplicar ni dividir. No recuperará un solo dato científico-forense si visita la muerte de Madame Bovary. No conocerá la verdadera historia guatemalteca si relee La hija del adelantado. Y ni sueñe con descubrir su próximo plan de gobierno en La República.

¿Cuál, entonces, es el punto de tantas páginas? Cientos de novelas se publican cada año y pasan desapercibidas. No se trata de una deficiencia en las destrezas de lectura entre la población, como lo demostró el Laboratorio para la Evaluación de la Calidad de la Educación que condujo la UNESCO. Los guatemaltecos crecen con una perspectiva ilógica acerca de la literatura. “Instruid deleitando”, dijo Horacio en su Ars Poética. Sin mayor argumento, entonces, la literatura sólo se considera inútil o moralista. Jamás comprendí cómo ocurrió esta grotesca divergencia. Podré culparla en la evolución de la tecnología: satanizar la televisión y los videojuegos. Verdaderamente, la literatura ha de morir, y con ella mi carrera. ¿Cierto?
Bastantes personas, eminentemente lectores ávidos, han llegado a esta epifanía de G.K. Chesterton: “La literatura es un lujo”. Sí, es un lujo con el cual presumimos a la comunidad internacional el segundo premio Nobel de Literatura para Latinoamérica. Mas pocas personas, muy pocas, han admitido la segunda verdad en este aforismo de Chesterton: “La ficción es una necesidad”. En efecto, la ficción supone nuestra mayor diversión: letras musicales, películas, telenovelas, caricaturas, videojuegos… Todos estos elementos acumulados en nuestra memoria, asociados con emociones y experiencias de nuestras anónimas vidas, asimilados en la rutina diaria con tan sólo encender un televisor, una computadora o un radio se convierten en nuestra mitología. Un instante basta para reflexionar que muy poco entenderíamos del
mundo si no existiera la ficción, los personajes fantásticos, bellos, temerarios o tan sólo viscerales en que repentinamente nos vemos reflejados. Nuestras emociones serían un vacío oscuro sin las palabras que las reinterpretaran, sin las historias que en nuestras mentes dimensionan la lógica de nuestras pequeñas controversias.
Si bien la literatura tradicional, la de los gruesos volúmenes de papel pesado, empastados, ilustrados y finamente ornamentados, ha decaído, la ficción palpita desde otros puntos en la realidad. Aquellos relatos que erradamente estudiamos como moralejas o relleno teórico han sido conducidos al realmo más imperdonable para la creatividad: el aburrimiento. ¿Pero no fue acaso la literatura primitiva el origen de la ficción? ¿No fue el mismo lenguaje el traslado del mundo tangible hacia un universo interior? En efecto, y la ficción corre, grita y salta en nuestro entorno. Más allá de la ciencia física, la estadística más exacta o la ley más justa, la ficción continúa dando forma a nuestras memorias, y de paso, a nuestra identidad.
Estudio Letras, entonces. No pretendo otro premio Nobel con que las personas presuman de un arte maestro del que no participen. No pretendo demostrar a la humanidad la epifanía de las palabras ni la delicadeza con que Proust muerde un cubilete. Tan sólo, quizás, quiero que la gente se descubra más allá de la realidad.

jueves 10 de febrero de 2011

Lo Incierto Es

Si la vida fuera, como dicen, un sueño
Quizás nunca debí atreverme a despertarnos.

Atardecía desde este cielo.
Era enero y perseguías luciérnagas en la araucaria.
Imaginabas caballeros blancos y princesas azules.
El viento –o tu risa- desacoplaba las rosas
Tus ojos al cielo: dibujabas soles y promesas.

Era enero y era eterno.
Era enero, abril y septiembre cuando
Trazaste el deseo en mi cuerpo.
Y lo bendijiste con tu beso.

Desapareciste entre mis poesías.
Paulatinamente…
Te adentraste en mi universo.

Y te levantaste estrella sobre mis mares.
Te creaste mariposa en mi selva virgen.
Naciste (paulatinamente) entre sus nubes.
Naciste viento, estival, como tu silencio.
Dulce e inmortal, tu silencio.
Oscuro como un secreto,
como tus ojos.

Inevitable…

Así te enredaste en mis alas,
Me llevaste tan lejos de nada, nadie y todo Fronteras, caminos, desiertos.
Sobre mi cielo y bajo tu sombra.

Amaneció.

Eras un día; y yo, otra noche.

Nada fue ni sería ni es.

Despertar.

Recordar que prometí olvidarte.
Y que olvidé recordar que olvidaría.
Palabras de cartas y poesías.

Ninguna es dulce ni eterna como tu silencio
Antes de traspasarlo con mi despedida-
Sin saber en qué te soñaba
En la primera sombra de aquel atardecer.

Cuando era enero. (Era eterno)

miércoles 3 de marzo de 2010

A falta de armonía

Pinté tu nombre en mi cielo de papel.
Te busqué en una novela y un poema de mistral
Colgué rosas turquesas en el arco del dintel
Consulté en un diccionario entre "divino", entre "fatal"
Y estudié filosofía, criticismo y teología
...algún día te vería...algún día si sería...

Te hice esta canción sólo de aire y silencio.
Y esperé a dos lunas nuevas, que me dieran tu mirar.
He cantado por mi credo, he creído lo que agencio.
Me senté a escribir un cuento para jamás acabar.
Repasé frente al espejo, poesía, ¿qué diría?
...algún día te vería...algún día si sería...

Perseguí tu paso por entre un tango de adagios.
El viento suena a tu risa, a tu voz de silogismo.
Te soñé en mis recuerdos, fantasías y presagios.
Te plasmé en Impresionismo, Vanguardia y Romanticismo.
Y a falta de armonía, to convertí en sinfonía.
...algún día te vería...algún día si sería...

martes 2 de marzo de 2010

Pero sé olvidarte fácil

*(Léase en voz alta. De corrido o con pausas por verso.)*

Sé olvidarte fácil-
mente sin compromiso. Es cuestión de ser real
lista, la dimensión que concebí
da algún resguardo; encarcela en su libertad haci-
nada que extrañe del mundo mortal, ágil.
Izando una espera distinta. Regresa.
Va hacia su seno, despoja
dos, al
más fuerte y despiadado y la otra, desquebrantada.

domingo 21 de febrero de 2010

Con alguna suerte

Desfallezco otra última noche
Mis pechos se hinchan de su miel
y se merman mi carne
mas mi sed no se sacia...
mi sed no se ha acabado.
Mi voluntad se ha burlado,
Maldita he callado.

Mis propias fuerzas me ataladran los huesos.
Cada grito me golpea desde las entrañas;
me desgarra la garganta
y sangra de mis labios.
Me ahora este silencio seco.
He olvidado el amargo sabor a llanto.
Me he bebido todas las lágrimas...
y mi sed no se ha acabado.


Me arde la piel en las venas
y la queman mis manos al intentar aliviarla.
Ni el frío mortal me sosiega.
El aliento me consume en cenizas inmundas
que el polvo ha devorado.
Y maldita te he callado.
Me he olvidado
de creer en la muerte
Y con alguna suerte
(te borrarás de mi cuerpo).

miércoles 3 de febrero de 2010

Sirena



A traves de los mares te he perseguido
con mi cuerpo impetuoso de sirena,
mi sangre llena de veneno mortal,
mi cálida carne pulsante,
mi movimiento curveado,
intrincado como el camino de tu perdición.

Juras que ya me has visto
y que conoces cada nota de mi canto.
Te arrullas cada noche con las grandezas poéticas de Ulises
y en la oscuridad mis manos te alcanzan,
te destruyen y te devoran lentamente.
Memorias y deseos se funden sobre tu piel.
Sudas y gimes.
Quieres tomar tu daga y acabar conmigo
pero tu mano tiembla sobre mi pecho
y sobre él abandonas el tuyo.

Te ahogo lentamente con un beso mortífero.
Mi voz se cuela entre tu juicio y tu mero deseo,
tejiendo pesadillas de tus más lóbregas, yertas fantasías.
Una y otra ola nos arrastra lejos de tu puerto...
Y mañana jurarás que no fue cierto.
Atravesarás cada mar a prisa, sin percance,
Esperando a que te alcance.